el contexto

Fuencarral El Pardo es un distrito que aúna dentro de sus límites una amplia diversidad de territorios, grupos poblacionales y formas de habitarlo, de vivirlo, de sentirlo.

El distrito, con más de 230.000 habitantes, dispone de siete centros socioculturales y dos centros juveniles pero ninguno de ellos es un espacio autogestionado por la propia ciudadanía. En ninguno de ellos se impulsa la participación directa de las ciudadanas y ciudadanos en la gestión del espacio público y, mucho menos, se facilita el desarrollo de iniciativas de base desde un enfoque de autoorganización del común.

En Fuencarral, con un movimiento social que en los últimos años ha crecido en actividad y diversidad, hace tiempo que varios colectivos ciudadanos venimos identificando espacios públicos vacíos que han finalizado su función y no se les asigna una nueva, con posibilidades de ser transformados en un centro de estas características.

Durante la última década continuaron cerrándose centros educativos en distintos barrios del distrito, algunos de los cuales o continúan vacíos (como el Arroyo Fresno) o fueron cedidos a una empresa privada (como el Enrique Granados). Hasta hace poco, el Guatemala también estaba en desuso, pero un convenio entre el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, hizo que pasase a ser gestionado por la junta de distrito y, en unos meses, transformado en un Centro Comunitario.

Tenemos también un gran edificio municipal vacío en el Parque de la Vaguada, cerrado a cal y canto desde el 2011, que es el Teatro Madrid ( en el que parece que este año 2018 comenzaremos a ver algunos cambios) y otro edificio vacío del Ivima, en la calle Llano Castellano, que nunca ha estado ocupado.  Y no es una relación exhaustiva, aún hay más espacios públicos sin uso que deberían ser recuperados para la ciudadanía.

En febrero del 2016, el nuevo Ayuntamiento publicó las Directrices de la cesión de espacios a entidades ciudadanas, y bajo su paraguas se creó el CSA Playa Gata, en un antiguo edificio público que fue colegio en los años 50, situado en el barrio de Valverde, y que está autogestionado por las entidades a las que fue cedido, por un plazo de cuatro años renovables. Una de esas entidades es PEVA.

Dejando al margen los locales cedidos en su momento por el IVIMA a algunas asociaciones vecinales, que los utilizan cada una para sede y actividades propias, los únicos locales de uso colectivo existentes en el distrito hasta ese momento, eran el Centro Social Autogestionado La Piluka y la Escuela Popular de Adultos. El primero en un local alquilado, y la segunda en un local apropiado, ambos en el Barrio del Pilar.

Muchos  colectivos del distrito se ven obligados a alquilar espacios para desarrollar sus actividades, pero también hay otros que carecen de esa posibilidad, como la Asociación Vecinal de Begoña, la Asociación Vecinal Islas de Peñagrande o la Asociación de Mediadores para la Integración.

En el Centro Comunitario Guatemala, abierto este año, se encuentra también el Espacio Vecinal Autogestionado, donde también participamos PEVA.